viernes, 19 de febrero de 2010

Cuando no sabés a dónde vas, cualquier camino puede servir. Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabés hacia donde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento.
A veces hay que desprenderse del equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decía el poeta González Tuñón, “para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, y su muerte pequeña”. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir “estuve en tal recodo”, para poder decir “estuve en tal pasión”, para poder decir “estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa”. Para poder decir “yo estuve ahí”. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento.
El viento lleva, y a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados. Flotando en el aire, están todas las preguntas y todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Yo me quedo por acá
Yo te espero vos me usas
Por que acá nadie te da sino te saca

Si confío te di un papel
Y que hiciste vos por el.
No hace falta mendigar una migaja

Como nunca aprendo yo me estoy hundiendo
Hace cien años atrás o cien años para acá
No se puede terminar con esta plaga

Ahora el cielo podria ser azul
Pero no me importa
Sin ti es una
perdida de tiempo;



Yo me pregunto hasta cuando
te querre como hasta hoy
vos me enseñaste llorando
que de nada sirve el adiós
seguro de nada sirve, mi amor
en el medir de la vida
es mas cobarde el que miente
por vos daba mi vida
y me engañabas a escondidas